lunes, julio 16, 2007

Ruta Vallhiverna

Es viernes o mejor dicho son los primeros minutos del sábado cuando nos ponemos en marcha Jas, Gordo, Perill y yo. El viaje se hace interminable pero a eso de las 04:30 llegamos a las puertas de Moria…bueno, llegamos al túnel que lleva al Embalse de Llauset. No se si por la música, por el cansancio o por el conjunto pero el túnel impresiona un poco. Cruzamos el túnel, paramos el coche y en pocos minutos ya estamos metidos en el saco contemplando un precioso cielo estrellado. La vista dura pocos minutos porque levantarse a las seis de la mañana para ir a currar y a las doce de la noche coger el coche y conducir cuatro horas producen un efecto de bajada de párpados muy difícil de superar.

Después de tres magníficas horas de sueño reparador toca despertarse. Solo abrir los ojos y ya tenemos el primer regalo. La vista es fantástica y delante nuestro, reflejado en el embalse tenemos nuestra meta, los picos de Vallhiverna y Culebras.

Almuerzo rápido y desde el mismo Embalse de Llauset (2200 m) nos ponemos en marcha cruzando un pequeño túnel que queda por encima del parking. La ruta no tiene pérdida y ya desde abajo se ve a la perfección todo el camino hasta el Collado de Llauset. Al principio y de forma muy suave recorremos el Embalse por la derecha hasta que llegamos al final donde cruzamos el Torrente de Botornas (2170 m) por un puente metálico. A partir de aquí empezamos una ascensión por laderas herbosas, siguiendo el Torrente de Llauset hasta el punto de donde parece surgir (2550 m). Desde este punto una gran diagonal, que impresiona más desde abajo, asciende cruzando una tartera algo inestable y muy aburrida, hasta el Collado de Llauset (2865 m).


Una vez en el Collado nos tomamos un buen descanso. Son los lujos del verano, donde las horas de luz no aprietan. Nos hemos apalancado más de la cuenta, charlando se nos a pasado el tiempo y una feas nubes parece que estén pensando en darse un garbeo por donde estamos.

Nos ponemos en marcha, giramos a la derecha y la cosa se anima un poco. Se alterna el camino con tramos de fácil grimpada hasta que llegamos a un nudo de crestas (3010 m). Desde aquí se desciende un poco y de nuevo con una fácil grimpada por una corredor algo descompuesto llegamos a la Tuca de las Culebras (3062 m).

Ahora nos enfrentamos al famoso y temido Paso de Caballo. Por una vez, hemos decidido (creo que es la edad) hacer las cosas bien. Saco un cordino de la mochila, monto una reunión en una argolla que hay y aseguro a Gordo que atraviesa sin problemas, colocando una cinta en un seguro que hay en mitad del paso. Al otro lado del paso el encuentra otro clavo para montar una reunión por lo que montamos una “linea de vida” (creo que se llama así) para que Perill pueda pasar asegurado tipo vía ferrata. Perill supera el paso sin problemas. Un grupo de vascos intenta pasar desde el otro lado pero a medio camino se acojonan un poco y prefieren tirar para atrás. Por suerte llevan cordinos, y montados a modo de arnes y con un mosquetón utilizan nuestra cuerda para afrontar el paso. El tiempo se empieza a estropear y aquellas nubes ya están encima. Pasa Jas y tampoco tiene muchos problemas. Al final desmonto el tinglado y Gordo me asegura desde el otro lado. Creo que el paso es fácil, y pasando por el lado de Vallhiverna se encuentran buenos puntos para poner los pies y sobran agarres para las manos. Aunque es fácil, un resbalón y no vuelves a hacer montaña en tu vida. Delante de un paso de montaña así te encuentras de todo, nosotros hemos utilizado cuerda, un par de personas han pasado a caballo y un par o tres más han pasado casi caminando.


Superado el famoso Paso de Caballo, recogemos los trastos, guardamos la cuerda y llegamos en pocos minutos al Pico de Vallhiverna (3067 m).

Nos tomamos un descanso y contemplamos las vistas de todo el macizo de la Maladeta. El tiempo empeora y con la idea que llevamos aún nos queda una buena tirada hasta el coche por lo que no perdemos más tiempo y nos ponemos de nuevo en marcha.

Seguimos por la arista cimera. Es algo aérea pero es suave y se deja hacer muy bien. Empieza a lloviznar, vamos siguiendo los hitos que nos hacen descender pasando bajo el Ibón Chelat (2750 m). La lluvia aprieta un poco, paramos a ponernos los chubasqueros y a los tres minutos para. Vamos siguiendo el camino que nos llevará por los Ibones hasta el Ibón de Botornas y de allí por el torrente hasta el camino que rodea el Embalse. En algún momento nos despistamos y tenemos que recular un tramo pero el camino está bastante bien indicado.


Hay gente que hace la ascensión por aquí y baja por la diagonal de la tartera pero creo que es más rápido y más cómodo como lo hemos hecho.

Al final, como siempre, llegamos al coche y ya solo queda celebrarlo con unas cervecitas y un bocata antes de volver a casa.


Foto1: Picos de Vallhiverna y Culebras desde el Embalse de Llauset.
Foto2: Jas en medio del famoso Paso de Caballo.
Foto3: Vista del Macizo de la Maladeta desde la cima del Pico de Vallhiverna.
Foto4: Volviendo por la arista cimera.

lunes, enero 22, 2007

Intento Picos Occidentales de la Maladeta

Madrugamos mucho. Perill pasa a buscarme por casa y llegamos del tirón hasta Benasque.

Bocata y cervecita, visita a Barrabes para mirar todo lo que no podemos comprar, visita al outlet donde las cosas solo están un poco más baratas y de nuevo al coche.

Llegamos al hospital y ya nos encontramos con el primer contratiempo, la barrera está bajada y no podremos llegar hasta la Besurta con el coche, esto nos equivale a una hora de pateo y otra hora de agonía a la vuelta.

Nos preparamos, mochila a la espalda y a patear.

Llegamos a la Besurta en poco más del tiempo estimado y empezamos a subir hacia la Renclusa. La subida se convierte en una agonía, el camino está helado y tenemos que ir saltando entre piedras, tramos con hierba y fango. Muchos resbalones después conseguimos llegar hasta el refugio (2140 m), cerrado e invadido por el ejercito. Como unas 20 tiendas montadas y cuatro soldados haciendo guardia. Cualquiera se queda a dormir aquí, igual te hacen pasar revista.

Descansamos lo justo y nos ponemos de nuevo en marcha, cruzamos la pasarela del torrente de la Maladeta, seguimos la manguera negra hasta un bidón azul y giramos a la derecha siguiendo el torrente de Alba para llegar poco después a los ivones de Paderna (2240 m). Por un momento nos sentimos tentados de montar aquí la tienda ya que queda algún claro sin nieve y dormir sobre hierba y con agua al lado es todo un lujo. La tentación, por suerte, dura poco y nos ponemos de nuevo en marcha siguiendo más o menos lo que marcan las fitas, ascendemos un poco, cruzamos un caos de rocas y atravesamos el Plan de Paderna.

Desde aquí la ruta empieza a ascender dejando poco a poco a nuestra espalada el Pico de Paderna. Llegamos agotados algo más arriba del collado de Paderna y decidimos montar la tienda en un pequeño rellano con demasiada nieve pero bastante protegido del viento (2600 m). Comemos algo y cuando empieza a oscurecer nos ponemos a dormir.



Nos levantamos antes de la madrugada, después de una agradable noche sin viento y no muy fría. Un poco de chocolate y otra vez a caminar. Subimos con paso lento hasta entrar en calor. Con los frontales vamos siguiendo unas pisadas más o menos recientes. Un momento mágico... la noche, los frontales, el sonido de la nieve pisada, la propia respiración, y por fin a lo lejos las primeras luces en un cielo rojizo nos atrapan sobre los (2900 m) a la altura de los pies del Pico de Alba. Dejamos la ruta de ascenso al Pico de Alba y descendemos un poco para ir a buscar un nervio de roca y nieve que queda algo más a la izquierda. Seguimos ascendiendo y el último tramo, con bastante inclinación y nieve dura, nos obliga a emplearnos a fondo con los piolets y los crampones hasta llegar al Collado Superior de Alba (3081 m).


Desde aquí lo tenemos todo a mano, bajando unos metros hacia la vertiente de Cregueña queda un buen emplazamiento para montar la tienda para posibles futuras visitas.

Dejamos a nuestra derecha la Muela y el Diente de Alba y nos encaminamos hacia el collado que separa el Pico Mir del Pico Sayó, se tiene que descender un poco y después queda lo que parece un duro ascenso por una pala de nieve bastante pendiente hasta el collado.

Buscando alternativas al pateo giramos a la izquierda. Ascendemos por tramos con nieve y pasos de roca algo comprometidos hasta un punto en que vemos una fita a nuestra izquierda. Seguimos grimpando y llegamos al filo de la cresta entre el Pico Mir y la Punta Delmás. Seguimos un tramo por la cresta hacia el Pico Mir y cuando estamos a poco más de dos metros de la cima principal (3184 m) una brecha nos corta el paso. La bajada es factible y hay buenos agarres pero al otro lado el paso parece infranqueable. Unas piedras apiladas en la base y una marca en la roca de un posible agarre roto hacen pensar que en algún momento se pudo ascender desde aquí.

Desde aquí, parece que una canaleta nos dejaría en el punto en que hemos girado a la izquierda y se intuye el ascenso por el otro lado hacia el pico. Dado el estado de las cosas y los tramos con nieve mala, preferimos desgrimpar por donde hemos venido hasta llegar al punto en que se separan las rutas.


Ahora, sabiéndolo, se ve claramente la ruta que sale a la derecha y una fita bastante más arriba que antes no habíamos visto. En verano posiblemente es un paseo pero no lo vemos muy claro y el tiempo se nos tira encima.

En esta ocasión gana la montaña. Preferimos empezar el descenso.

Bajamos algún tramo de nieve helada y flanqueamos buscando agarres en la roca para ir descendiendo hasta el Collado Superior de Alba. Desde aquí otro tramo de descenso de espaladas y después la nieve ya nos deja bajar con más tranquilidad. Nos tomamos un respiro y ya del tirón llegamos hasta la tienda. Desmontamos, descansamos un rato y sin descalzarnos los crampones llegamos hasta la Renclusa. Descanso. No nos quitamos los crampones hasta la Besurta donde nos tomamos otro descanso y desde aquí ya solo queda el interminable paseo hasta el hospital
Foto1: Amanecer en el Pirineo
Foto2: Nuestro apartamento de fin de semana
Foto3: Perill ascendiendo hacia el Collado Superior de Alba
Foto4: Salva en los últimos pasos antes de alcanzar la arista

martes, diciembre 05, 2006

Ruta Coronas

El sábado de madrugada con alevosía y nocturnidad salimos Gordo, Perill y yo rumbo a Benasque.

Una vez llegamos y después de un largo viaje lleno de batallitas y planes para futuras salidas, nos vamos directos al bar de los guías, a por la hamburguesa y la cervecita pero nos lo encontramos cerrado. Al final después de un corto paseo acabamos en otro de los bares típicos, del que no recordaré nunca el nombre, de la calle principal.

Comemos rápido, pasamos por la oficina de información para intentar descubrir como está la pista de Vallhiverna para subir hasta el Refugio de Pescadores y salimos con la valiosa información de que si tuviésemos un 4x4 no tendríamos ningún problema a no ser que con las lluvias de los últimos días hubiesen provocado algún desprendimiento.

Volvemos al coche y llegamos hasta el Plan de Senarta y no acabamos de decidirnos por meternos en la pista ya que mi coche no es un 4x4, mala suerte. Al final, después de barajar las posibilidades y los problemas que podemos encontrarnos al subir en coche puede más pensar el ahorro de dos horas de pateo de subida y el tute de bajada que la suspensión del coche.

Vamos muy lentos pero a parte de un par de tramos cortos la pista está bastante decente y llegamos sin problemas hasta el Refugio de Pescadores (1950 m).

Repetimos la ceremonia: una meadita, cambiarse la ropa, ponerse las botas, acabar de montar la mochila y quejarse de lo que pesa, siempre tienes la impresión de que seguro que la tuya es la que más pesa, y ponerse en marcha.

Llevamos poco más de dos minutos caminando y ya nos hemos despistado. Volvemos al puente y cogemos el camino correcto que sale del puente y va por el margen derecho del río. Al poco rato cruzamos el río y ya por el margen izquierdo ascendemos por un sendero muy bien señalizado que recorre una zona boscosa para salir un rato después, cuando se sobrepasa el bosque, al rellano de la pleta del Ibonet e Coronas (2230 m). A mano izquierda del camino, en sentido ascendente hay una cabaña (la vimos a la bajada y ya no fuimos a mirar como estaba pero no tenía mala pinta).

Desde aquí el camino asciende, dejando el Ibonet de Coronas a mano izquierda, por terreno rocoso que empieza a alternarse con algo de nieve. Hacia los 2400 la nieve ya cubre todo pero a parte de tener el camino muy señalizado, alguien ha pasado antes que nosotros y la huella es bastante reciente. La seguimos y llegamos al Ibón Inferior de Coronas ((2620 m) que está totalmente helado. Las mochilas empiezan a pesar, descansamos unos minutos y nos ponemos de nuevo en marcha. Dejamos a mano derecha el corredor de la Brecha Inferior de Llosás, cruzamos el desagüe del lago y ascendiendo cansinamente por un ondulante contrafuerte llegamos al Ibón Medio de Coronas (2725 m).

Solo llegar y girar a la derecha vemos la tienda de nuestros benefactores montada a orillas del lago. Nosotros las montamos sobre el mismo camino, algo más elevadas. En seguida mientras empieza a oscurecer intentamos calentar algo de sopa pero no queda gas y la sopa se enfría más rápido de lo que se calienta. Comemos un poco, charlamos un momento con los chicos de la tienda, les damos las gracias por la huella y sobre las 7 de la tarde y a unos -3º nos metemos en los sacos.

Son las siete y suena el despertador. Como cuesta ponerse en marcha. Cuatro galletas, repaso de la mochila y en marcha. El día se levanta nublado y feo y la niebla sigue cubriendo el Aneto y todas las cimas de los alrededores. Nos ponemos en marcha siguiendo el camino ya hecho por los dos chicos que van hacia el corredor Estasen. A medida que avanzamos hacia el collado de Coronas el día se va arreglando y parece que al final nos va a acompañar el sol.

Los caminos se desvían y ahora la ruta empieza con un ascenso más fuerte, la nieve más mala, toca abrir huella y todo se ralentiza. El día se estropea en pocos minutos y una densa niebla lo cubre todo. El viento empieza a soplar con fuerza y levanta la nieve. Que mal momento para pillar mal tiempo, el Collado de Coronas lo marca como una trepada de I pero con nieve, hielo, niebla y un viento bastante fuerte no se hace muy agradable y la cosa se nos complica. Al final salimos del Collado de Coronas (3196 m) y un fuerte viento nos golpea por todas partes. Es el momento de tomarse un descanso, relajarse de los momentos de tensión de la trepada y beber y comer algo. Nos protegemos metiéndonos en el pozo de nieve, Ibón Coronado, que se forma en el collado.





Parece que el tiempo no mejora, y barajamos la posibilidad de bajarnos, teníamos entendido que el ascenso a la Tuca del Collado de Coronas era muy asequible pero no conseguimos ver por donde. Un agujero entre las nubes nos descubre una posibilidad y no lo pensamos más. Rodeamos el pozo y empezamos a ascender por una pala muy inclinada. Paso primero, la nieve me cubre hasta las rodillas y me agoto en pocos minutos. Pasa Gordo y ascendiendo sin compasión abre huella hasta la arista. Llegamos arriba y el día nos regala el sol. Hace viento y frío pero el sol nos renueva las fuerzas y empezamos a crestear hasta la Tuca del Collado de Coronas (3286 m) y desde aquí descendemos un poco y volvemos a ascender hasta el Pico de Coronas (3293 m).

La idea era llegar hasta el Pico del medio pero vamos mal de tiempo y decidimos dejarlo aquí.
Deshacemos la arista hasta la canal de bajada y la primera impresión que me llevo es “nosotros no hemos subido por aquí verdad?, por desgracia somos los únicos que estamos por aquí arriba. Realizamos la bajada de espaldas y con mucha calma, un resbalón e igual llegamos a Aigualluts, llegamos hasta el Collado de Coronas. Nos tomamos unos minutos de reposo para mentalizarnos y acometemos el descenso, con mucho cuidado, superando los tramos de roca y llegando a las empinadas palas de nieve. A partir de aquí la ruta es un descenso tranquilo hasta las tiendas. El sol que nos ha acompañado durante todo el descenso se oculta entre la niebla cuando llegamos a las tiendas y lo que tenía que ser un agradable descanso se convierte en una lucha contra el frío para desmontar las tiendas. Comemos, bebemos y nos ponemos de nuevo en marcha. Casi del tirón nos plantamos, cuando empieza a oscurecer, en el Refugio de Pescadores.

Ahora si que se agradece tener aquí el coche. Bajamos hasta Benasque directo al bar de los guías a por la merecida hamburguesa y unas claritas.

Hablamos como grandes alpinistas hasta que entra en el bar Jordi Corominas (K2 - Magic Line) y bajamos un poco la voz no sin dejar de alegrarnos de lo bien que ha salido todo.

Foto 1: Ascendiendo hacia el Collado de Coronas. A la izquierda la Tuca y el Pico de Coronas.
Foto 2: Perill en los últimos pasos del Collado de Coronas.
Foto 3: Gordo en la arista.
Foto 4: Tuca del Collado de Coronas. Pala/Canal por donde ascendimos.
Foto 5: El Aneto y a la derecha el corredor Estasen por donde asciende la otra cordada.

domingo, octubre 15, 2006

Ruta Robiñera

Salgo el jueves por la mañana con Gordo y Xavi y después de un buen palizón de coche llegamos al pueblecito de Chisagües . Al pueblo se llega tomando un desvío que sale a la izquierda desde la carretera que va de Bielsa a Francia y pasado el pueblo de Parzán.
Desde aquí sale una pista en bastante buen estado que remontando el valle del río Real nos lleva hasta una explanada con césped y una borda que queda a mano izquierda. Esta vez tenemos la suerte de llevar un todo-terreno, seguimos aproximadamente un kilómetro más de pista con fuerte pendiente y llegamos a la Fuente de Petramula (1900 m).

Bajar del coche, estirar las piernas, reordenar las mochilas, que esta vez pesan un montón, cargárselas a la espalda y ponerse en marcha.

Cogemos un sendero muy marcado que sale desde la misma pista y asciende suavemente por laderas herbosas siguiendo más o menos el curso del Torrente del Clot de los Gabachos hasta el que el camino pasa a convertirse en un pedregal que nos lleva hasta el Collado de Las Puertas (2533 m).

Aquí nos recibe un viento helado y la temperatura empieza a descender, nos abrigamos y seguimos la marcha poco más de diez minutos. Llegamos a los Lagos de La Munia (2500 m) y empezamos la búsqueda de un lugar más o menos aceptable para montar las tiendas. La cosa se empieza a complicar, las nubes lo están cubriendo todo, la temperatura sigue bajando, el viento acentúa la sensación de frío, empieza a oscurecer y seguimos sin encontrar un emplazamiento digno. Al final después de un buen rato de búsqueda encontramos, un poco a la derecha del lago superior un lugar algo más protegido del viento y con algo de hierba. Montamos las dos tiendas y ya con los frontales nos abrigamos detrás de una roca para cenar algo y tomar un te. Charlamos un rato, hacemos los planes para el día siguiente y nos metemos en los sacos.

La noche pasa lenta, el viento zarandea la tienda. Primera salida técnica, esta todo nublado y parece que el viento ya no es tan fuerte. Segunda salida técnica, no hace viento y un cielo estrellado presagia un buen día.

Se acaba la noche y tenemos que ponernos las pilas. Unas galletas, un poco de te y nos ponemos en marcha. Las mochilas, aunque pesadas ya no son los monstruos que cargábamos el día anterior.

Seguimos los hitos por un camino pedregoso y muy bien señalizado que se alterna con zonas totalmente nevadas que siguiendo una diagonal nos deja en el Collado de la Munia (2853 m). El día es fantástico y estamos radiantes. Nos tomamos un descanso y estudiamos la nevada cresta mientras nos ponemos los arneses y nos calzamos los crampones.

Retomamos la marcha, en los primeros metros no encontramos ninguna dificultad pero la nieve blanda no da ninguna confianza y no nos deja ver donde pisamos por lo que vamos bastante lentos. Encontramos un primer paso que, según Xavi, en verano no representa ningún problema y ya sacamos la cuerda. La roca parece lisa e inclinada a la pendiente por lo que los pasos empiezan a ser una ruleta, no sabemos donde pisamos. Supero el paso de la chimenea, clavo el piolet y aseguro a Xavi y Gordo en una pequeña terracita nos sirve de punto de reunión. El siguiente paso, seguramente un escalón en verano, se me presenta como un verdadero reto y me acojono. Gordo busca sin éxito algún lugar para meter un tascón. Pasa Xavi y da dos pasos. La cosa va muy lenta y pensar en la bajada no ayuda para nada.

Reunión de emergencia.
Puntos a favor: El día es perfecto, la ruta guapísima, y vamos muy motivados
Puntos en contra: Vamos muy lentos y una capa de nieve blanda lo cubre todo.
Resultado: La montaña seguirá estando donde está durante mucho tiempo, volveremos en verano.

Volvemos hasta el collado y tomamos un descanso. Nos repetimos mil veces que ya hemos hecho bien en bajar, que no valía la pena, que la nieve estaba fatal, que ya vendremos en verano…Se acaban las excusas y tomamos una nueva decisión, ascendemos a la Peña Blanca o bajamos hasta las tiendas, desmontamos el chiringuito, bajamos todos los bártulos hasta el Collado de las Puertas e intentamos el Robiñera.

En pocos minutos ya estamos bajando hacia los lagos. Llegamos a las tiendas y desmontamos el campamento. Comemos algo y la tentación de quedarse tomando el sol pasa por nuestras mentes. Como estas sensaciones, en muchas ocasiones, siempre se comentan más tarde nos ponemos de nuevo en marcha y cargados como mulas llegamos al Collado de las Puertas. Giramos a la izquierda y empezamos un flanqueo por terreno pedregoso. Dejamos las mochilas entre unas rocas junto a un lomo herboso y cogemos una sola mochila con las cuatro cosas necesarias.

Empezamos una ascensión por terreno pedregoso siguiendo los hitos. Suerte que las lluvias de los días anteriores han dejado el terreno bastante húmedo y donde la roca es muy pequeña no se resbala mucho. La ascensión es cansada y aburrida. La ruta va siguiendo más o menos una diagonal hacia la derecha hasta la punta de color claro que forma el vértice superior de la arista SE del Robiñera. Casi al final de la punta hacemos una pequeña trepada por pasos muy fáciles y llegamos a la antecima del Robiñera (2985 m). Desde aquí y siguiendo una bonita arista llegamos a la cima del Robiñera (3003 m).

Las vistas, con un día tan claro y limpio, son fantásticas: Monte Perdido, el Cilindro, Marboré, Astazus, Taillón, Munia, Vignemale, Bisaurín, Garmo Negro, Argualas, Balaitús, Culfreda, Bachimala, Posets y detrás Aneto y Maladetas. Una vista alucinante.



La bajada la hacemos por el mismo sitio, llegamos hasta las súper mochilas, y después de comer y descansar nos ponemos de nuevo en marcha para ir a encontrar el camino que nos dejará en el coche.
Foto 1: Robiñera desde el Collado de la Munia.
Foto 2: Inicio de la Cresta desde el Collado de la Munia.
Foto 3: La Munia desde la cima del Robiñera.
Foto 4: Monte Perdido en un momento de la ascensión.

domingo, julio 30, 2006

Ruta Posets

Salimos pronto y de un tirón nos plantamos en Eriste.
Después de tomar una cervecita y conseguir que nos hicieran un bocata caliente a una hora un poco tonta, nos ponemos en marcha de nuevo. Cogemos la carretera que sube dirección Benasque y justo al salir de Eriste tomamos un desvío a la izquierda que pasa por encima de unas construcciones abandonadas. Es una carreterilla que a tramos se convierte en pista y que nos lleva hasta el Puen de Espigantosa (1500 m).
Ya antes de llegar nos tememos el problemilla, el parking está lleno y tenemos que dar la vuelta y bajar un buen trecho hasta encontrar un sitio donde dejar el coche.

Montamos las mochilas y poco después nos ponemos en marcha.

Subimos hasta el parking, tomamos la pista que sube por la derecha y atravesamos el río por un puente. En pocos minutos siguiendo el camino empezamos a ganar altura rápidamente. Suerte que el bosque es bastante tupido y se hace bastante trecho a la sombra, por que el sol es de justicia y la subida te deja con la lengua fuera.
Llega un momento, cuando ya estás a punto de tirar la mochila, en que el camino se suaviza.
Durante unos maravillosos minutos disfrutamos de un relajado paseo por un camino por el que no se gana casi altura para poco después empezar una horrible subida en zig-zag que nos lleva hasta el refugio Ángel Orús (2100 m).
Pasamos bajo la terraza del refugio siguiendo un camino muy bien definido, la Ruta Real al Posets, y vamos ganando algo de altura a medida que giramos hacia la izquierda. Poco después el camino se pierde al llegar a una zona rocosa. Seguimos las fitas que van marcando el trayecto y llegamos sin pérdida a la entrada de la Canal Fonda.
Dejamos la ruta normal a la derecha y seguimos el curso del torrente que nos deja por fin en el Ibón de Llardaneta (2676 m). Aquí nos tomamos un descanso. Estamos cansados y nos planteamos montar aquí el vivac pero hay demasiada gente por lo que tras un buen rato nos ponemos de nuevo en marcha.
Subimos hacia la derecha, siguiendo un torrente y ascendiendo por terreno herboso. A medida que subimos se pierde la hierba y cada vez hay más piedras hasta llegar a un terreno totalmente pedregoso (2820 m) situado entre las faldas del Diente de Llardana, la Tuca del Forau de la Neu y los restos del glaciar del Posets. Buscamos entre el caos de rocas un sitio digno para dormir. Subimos hasta un ibón que está un poco más arriba pero la situación es la misma.

Al final, digamos que casi al fondo y a la izquierda, encontramos un sitio menos doloroso para las espaldas que los anteriores. La piedra es pequeña y con los pies la apartamos fácilmente, montamos una pared con rocas, que no faltan, y hasta un par de bancos para sentarse. Ya ha empezado a refrescar algo y montamos el vivac esperando que aunque el cielo se ha ido tapando no nos caiga la tormenta.

Dani se va a dar una vuelta para hacer unas diapositivas y yo me quedo charlando con Quim y Xavi. En cuanto Dani vuelve de su expedición fotográfica cenamos algo y nos metemos en los sacos. Todavía queda algo de luz pero para hacer lo que hay que hacer mejor meterse en el saco.

Charlamos un rato, aquellas batallitas que todo el mundo se explica, y poco después oscurece y nos ponemos a dormir.

Me despierto a medianoche, como siempre, con la bufeta a punto de reventar, salgo del saco y clavándome todas las piedras que puedo me alejo un poco para echar una meada. Me meto de nuevo en el saco y entonces me fijo. Casi no hay luna, el cielo está despejado, pasa una estrella fugaz y después distingo un satélite dando un paseíllo…supongo que se me escaparía un “joder que guapo” por que al momento tres voces me responden “esto es una pasada”. Poco después ya estamos durmiendo otra vez.

Nos despertamos mientras clarea, cuando más frío hace, almorzamos algo, dejamos las esterillas, los sacos y algo de comida y nos ponemos en marcha.

No parece que la subida sea muy dura pero al final nos cuesta un buen esfuerzo plantarnos en el Collado de Pavots (3097 m). El viento sopla fuerte y aunque es pronto parece que va a ser la tónica del día. Nos desviamos a la izquierda y ascendemos sin ninguna complicación hasta la primera cima del día, el Pico de Pavots (3121 m).

Descendemos otra vez hasta el collado, recogemos las mochilas y nos ponemos en marcha, ahora hacia la derecha. He leído que desde aquí se asciende a la Tuca del Forau de la Neu pero, o no lo miramos bien o hay una buena bajada, así que lo dejamos para otra ocasión.

Subimos, con cuidado pero sin complicaciones hasta un promontorio situado delante de la tuca del Forau de la Neu.

A partir de aquí parece que la cosa se complica algo. Quim, no lo ve muy claro y prefiere irse para abajo, Dani, Xavi y yo, nos ponemos los arneses y decidimos continuar.

Empieza un tramo de cresta más o menos horizontal y en el que a parte de ir con cuidado de no tropezar no encontraremos más problemas. Poco después llegamos al primer paso. Un poco antes, en una brecha donde, el viento y el frío nos dan más inseguridad sacamos la cuerda y aseguro a Dani. Tira un tramo y se encuentra con el paso, un muro de unos tres metros con pasos de II. Complicado no es pero si bastante expuesto. Llega arriba con la cuerda justa. Por no perder el tiempo en hacer un montaje, Xavi se asegura al otro cabo y yo tiro unos metros y entonces me aseguro también. El tramo hasta el paso no tiene más dificultad que lo que nos hemos encontrado hasta ahora y vamos tirando tranquilamente hasta el paso. Me pongo delante del muro, me cojo con las manos, subo un poco la pierna derecha, después la izquierda a la altura del estomago y lo más complicado ya está echo. Acabo de subir con dos pasos más y detrás de mi llega Xavi. Ya hemos superado el paso, guardamos de nuevo la cuerda y después de tomar un respiro nos ponemos de nuevo en marcha.
La cresta se vuelve más estrecha y muy aérea, pero no hay más complicación que luchar con la vista de un patio de unos 300 metros a cada lado. Poco después llegamos al Pico de Espadas (3332 m).
Aquí hacemos una parada. Bebemos y comemos mientras contemplamos unas maravillosas vistas de todo el pirineo en un despejado y ventoso día.

Poco después nos ponemos de nuevo en marcha. Otro tramo de cresta bastante horizontal y al final el delicado descenso, por roca descompuesta, a la brecha que nos separa de la Tuca de Llardaneta. La brecha es un tramo de unos cinco metros muy estrecho y con un tobogán a cada lado. Superado este tramo llegamos al segundo paso clave II+. Parece que haya un poco de camino que salga a la izquierda y hasta hay una fita pero después de discutirlo parece más factible subir por una pequeña chimenea donde la roca se ve algo más compacta y solo da la sensación de no ser tan expuesta.

Dani echa un vistazo al tramo que indica la fita y yo me meto por la chimenea, dos pasos de babaresa por roca muy buena, un par de agarres más y ya estoy arriba. Suben ellos dos y nos tomamos otro descansito.
Como siempre, nos criticamos no haber utilizado la cuerda, son estas tonterías las que de vez en cuando degeneran en desastres. Después de relajarse nos ponemos de nuevo en marcha y en pocos minutos llegamos a la Tuca de Llardaneta (3311 m) y seguidamente a la Tuqueta Roya (3273 m) sin más problemas.

Se acabaron los problemas, bajamos hasta el collado de Jean Arlaud, una canal que queda pendiente para invierno, y una fuerte subida nos deja sobre la cima del Posets (3375 m).

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Bajamos por la vía normal hasta el collado de la canal fonda y nos desviamos por una canaleta que baja hacia las tarteras que bajan del Posets. Llegamos al vivac, comemos y bebemos y otra vez a patear. La vuelta se hace larga y muy pesada, recogemos a Quim en el refugio y muchos pasos más tarde llegamos de nuevo al coche.